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¿Detendrá la legislación a favor del dinero en efectivo la evolución hacia una sociedad sin dinero en efectivo en EE.UU?

Massachusetts lideró el cambio en 1978, haciendo que fuera ilegal para los negocios rechazar los pagos con dinero en efectivo en tiempos en que los pagos con tarjetas de débito y crédito todavía eran poco frecuentes y las carteras digitales solo salían en los libros y las series de ciencia ficción.

Pero a medida que los pagos sin efectivo han proliferado, una multitud de estados, ciudades y administraciones locales a lo largo de todo Estados Unidos han seguido el ejemplo del Estado de la Bahía y han aprobado leyes similares a favor del dinero en efectivo y otros tienen previsto seguir su estela.

Y pese a que todavía no existe una prohibición nacional sobre tiendas físicas sin servicios en línea ni pagos con dinero en efectivo, una ley denominada Ley de la Elección de Pago está siendo estudiada en el Congreso y disfruta de un fuerte apoyo bipartidista.

Pero, ¿puede una ley que prohíbe a los comercios rechazar los pagos en efectivo detener la marcha de la nación hacia la sociedad sin dinero en efectivo?

¿O seguirán los EE.UU inevitablemente el mismo camino que países como Suecia, Finlandia y el Reino Unido??

Una sociedad con dos niveles

La pionera ley de Massachusetts en favor del dinero en efectivo (y muchas otras leyes a favor del dinero en efectivo a lo largo de toda la nación) definen el rechazo de los comercios a aceptar pagos en efectivo como una práctica discriminatoria.

Bill Greenlee, un consejero del gobierno de Filadelfia que prohibió las tiendas sin dinero en efectivo en 2019 lo expresa claramente:

"No me parece muy justo que yo pueda entrar en [cadena de restaurantes de ensaladas] Sweetgreen y comprarme una ensalada, pero que la persona que está detrás de mí, que lleva la moneda que los Estados Unidos de América utiliza desde hace siglos, no pueda adquirir el mismo producto...

Es difícil no estar de acuerdo con Greenlee. Mientras que para muchos de nosotros pasar o pulsar nuestra tarjeta o teléfono en la caja registradora se ha convertido en un gesto normal, este gesto pone en peligro a aquellos que son vulnerables al riesgo de quedar al margen.

Según Morning Consult, que encuestó a 4.400 adultos en 2021, casi el 35% de americanos que no tiene acceso a servicios bancarios o que tiene un acceso limitado y, por consiguiente, se apoya en el dinero en efectivo para pagar y cobrar, es normalmente gente joven con salarios bajos procedente de escenarios minoritarios.

Estas personas ya están luchando a diario. Permitir a los comercios que rechacen los pagos con dinero en efectivo haría que fuera más difícil (sino imposible) comprar artículos cotidianos y aumentaría la desigualdad social.

¿Una amenaza a la libertad?

La capacidad de pagar en efectivo puede ser literalmente una circunstancia de vida o muerte para la gente que no tiene acceso a los servicios bancarios tradicionales. Pero incluso para aquellos de nosotros que estamos dispuestos a abandonar el dinero en efectivo, una sociedad sin dinero en efectivo no es necesariamente un escenario deseable.

Para empezar, mientras que los pagos en efectivo son, por naturaleza, privados, los pagos digitales siempre dejan un rastro.

Algunos pueden argumentar que "a no ser que tengas algo que esconder, eso no es un problema." Pero, en realidad, lo es. La falta de privacidad puede (de hecho, ya lo hace) crear situaciones éticamente problemáticas.

Si observamos el año 2009, American Express disminuyó drásticamente el límite de las tarjetas de crédito de un cliente a pesar de su excelente puntuación de crédito e historial de pagos. ¿El motivo? No se sentían cómodos con algunas de las tiendas en las que habían comprado porque otros de sus clientes habituales tenían malos historiales de crédito.

Más recientemente, los gigantes tecnológicos han aprobado varios acuerdos que les dan acceso al 70% de las transacciones de tarjetas de crédito y débito del país, lo que los coloca en la posición de poder hacer uso de información personal altamente sensible para su beneficio económico.

Jay Stanley, un director de análisis de políticas en ACLU, resume las cosas de esta forma:

"Cuando un intermediario se convierte en parte de la transacción, dicho intermediario a menudo obtiene información sobre la transacción, y amparado en nuestras laxas leyes de privacidad, tiene mucho margen para utilizar esa información como quiera."

Pero también hay otro factor del que no se habla y es mucho más importante para no abandonar por completo el dinero en efectivo: ¿qué pasa si la tecnología falla?

Texas lo pudo comprobar en 2021, cuando la tormenta de nieve Uri causó un apagón general del estado. Con gran parte de la estructura financiera del estado fuera de línea, la gente tuvo que volver a los pagos en efectivo para poder comprar artículos esenciales.

El panorama: ¿a qué distancia se encuentra EE.UU de una sociedad sin dinero en efectivo?

Según nuestros datos del último estudio de Lost in Transaction, los riesgos de abandonar por completo el dinero en efectivo siguen estando vigentes para los consumidores.

Mientras que el uso de dinero en efectivo se hundió durante las primeras etapas de la pandemia del COVID-19, el cambio a pagos sin efectivo no parece que vaya a ser permanente. Solo el 10% de los encuestados afirmó que tiene planeado abandonar por completo el dinero en efectivo en adelante. Y el 40% seguirá realizando hasta el 25% de sus transacciones con dinero en efectivo.

Dicho esto, la realidad es que el uso del dinero en efectivo está cayendo.

Centrándonos más en el tema, a pesar de que las leyes a favor del dinero en efectivo pueden proteger los derechos de los consumidores a pagar con billetes y monedas en escenarios físicos a pesar del declive de la popularidad del dinero en efectivo, los que no tengan acceso a los pagos digitales siguen quedando básicamente excluidos de la economía en línea.

Cómo eCash puede ser el puente del cisma del pago digital

Dado que cada aumento del 1% en el comercio electrónico significa que cerca de 80.000 tiendas físicas sin servicios en línea tienen que cerrar (y que el comercio electrónico está creciendo a un ritmo de 14,55% al año), no poder comprar en tiendas en línea pronto implicará serias repercusiones para los grupos vulnerables.

Por este motivo, a pesar de que las leyes a favor del dinero en efectivo son importantes en lo que respecta a asegurar que todo el mundo pueda participar en la economía, no son suficientes por sí solas. También es importante reflexionar acerca del dinero en efectivo y su papel en la era digital.

Aquí es donde el dinero electrónico tiene un papel crucial que jugar.

Permitir a los consumidores pagar digitalmente, incluso cuando no tienen acceso a una cuenta bancaria (o no quieren utilizar métodos de pago digitales por temor a la falta de privacidad o de seguridad) garantizará que todo el mundo pueda seguir teniendo acceso a sus necesidades. Y asegurará que pueda hacerlo, independientemente de la aceleración de la digitalización o de un inminente apocalipsis de las tiendas al por menor.

Pero el dinero electrónico también tiene atractivas ventajas para los comerciantes:

  • A diferencia de los pagos con tarjeta de crédito y débito, no hay riesgo de rechazos de pago o devoluciones. De hecho, al aceptar el dinero electrónico, los comerciantes pueden aumentar sus conversiones, al ofrecer a los consumidores una alternativa en caso de que falle el pago con tarjeta.
  • Para las tiendas físicas sin servicios en línea, actuar como un punto de pago de dinero electrónico puede atraer a consumidores que vengan a completar un pago y generar más ventas.

El progreso digital no debería crear exclusión

Gran parte del debate en torno a la sociedad sin dinero en efectivo se centra en sus beneficios: comodidad, velocidad y seguridad. Pero también debemos hablar claramente sobre las partes negativas.

Como dijo el congresista republicano de EE.UU, Donald Payne Jr., que se encuentra detrás de la Ley de la Elección de Pago: "No podemos rechazar las necesidades [de la gente vulnerable] porque no disponga de una tarjeta de crédito o Apple Pay." Tampoco podemos omitir los temores acerca de la privacidad y qué ocurriría en el caso de desastres naturales o provocados por el hombre.

Pese a que no podamos detener el progreso de la digitalización, podemos tomar medidas para mantener la justicia, la tranquilidad mental y la libertad de elección de todos los consumidores.

Las leyes a favor del dinero en efectivo son un avance significativo en la dirección correcta. Pero si queremos asegurarnos de que nadie se quede atrás, es el momento de que el dinero en efectivo evolucione. Con el dinero electrónico todo el mundo puede seguir formando parte de la economía, independientemente de si los pagos se vuelven totalmente digitales o no.