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Una sociedad completamente libre de dinero en efectivo es un mito. Y aquí le contamos por qué.

Los medios de comunicación han afirmado que el uso de dinero en efectivo se encuentra en una espiral descendente desde hace al menos una década. Pero, aunque es cierto que cada vez hay más gente que utiliza el pago sin contacto y otras formas digitales de pago, la afirmación de que ya no necesitamos el dinero en efectivo es errónea. En todo caso, ahora que la pandemia del COVID-19 ha acelerado la digitalización, comprender la importancia del dinero en efectivo es aún más relevante y crítico si queremos vivir en una sociedad saludable e inclusiva.

Deconstruyendo el mito de no usar dinero en efectivo

Por supuesto, es innegable que los datos muestran el crecimiento de los pagos sin contacto y el efecto que estos están teniendo sobre el dinero en efectivo.

Por ejemplo, en el Reino Unido, que tiene una de las tasas más altas de adopción de la tecnología sin contacto en todo el mundo, los clientes pagaron en efectivo solo el 23% del tiempo en 2019, frente al 48% en 2014. Esa tendencia se encuentra en todas partes: en 2019 los pagos sin efectivo eran más comunes que el año anterior en todas las regiones del planeta.

La pandemia del COVID-19 también aceleró esta tendencia. El temor a que tocar billetes y monedas creara más oportunidades para la propagación del virus provocó una tormenta perfecta, ya que los clientes utilizaron el efectivo con menos frecuencia y, al mismo tiempo, los comerciantes dejaron de aceptar dinero en efectivo y los gobiernos empezaron a aplicar medidas para fomentar más pagos sin efectivo, como el aumento de los límites sin contacto.

Como resultado, los pagos sin efectivo se dispararon. Pero claramente no es tan fácil asumir que esto significa que las sociedades sin efectivo son probables, o incluso factibles.

El césped no siempre tiene brotes verdes

Aunque no se puede negar que los pagos en efectivo han disminuido, dicha tendencia no significa que el dinero en efectivo se dirija inevitablemente hacia la obsolescencia. La adopción masiva de nuevas tecnologías (la implementación de los pagos sin contacto es muy reciente en muchas regiones) siempre se reflejará en los datos, pero no equivale necesariamente a la sustitución completa de los métodos tradicionales, especialmente cuando hay aspectos positivos y negativos de ambos métodos.

Aunque algunos de nosotros ya llevamos una vida en la que ya no hay casi dinero en efectivo, hay personas para las que esto no es posible: los trabajadores con salarios bajos, los adultos mayores, las personas que no tienen acceso o tienen acceso limitado a servicios bancarios y otros grupos vulnerables. Abandonar el dinero en efectivo de una vez por todas significa que estas personas quedarán excluidas de la economía general.

Otros prefieren el dinero en efectivo porque su naturaleza finita ayuda a controlar sus finanzas, especialmente en línea. Y esto se extiende más allá de sus propios gastos; por ejemplo, los padres siguen dando a sus hijos dinero en efectivo para sus gastos, incluso cuando estos últimos quieren hacer compras en línea. Los juegos en línea son un área en la que esto es particularmente relevante, ya que todos hemos leído historias de padres que han descubierto extractos bancarios o de tarjetas de crédito sorprendentes por dejar que sus hijos realicen compras a través de los juegos con tarjetas de crédito o débito.

También hay consumidores que desconfían cada vez más de la forma en que algunas corporaciones recopilan y almacenan los datos relacionados con los consumidores. En algunas circunstancias, esto les lleva a interactuar con las empresas de una manera que no genera un rastro de datos, y en términos de pago esto significa utilizar dinero en efectivo.

E incluso cuando las personas eligen los pagos sin contacto y otros métodos de pago digitales en lugar del dinero en efectivo, esto no significa que estén contentos de que se les quite esa opción.

En todo caso, los estudios sugieren lo contrario. Un estudio de YouGov, por ejemplo, ha descubierto que, cuanto más se reduce el uso del dinero en efectivo en una sociedad, más probable es que la gente vea como algo negativo el hecho de no utilizarlo.

Suecia: un cuento con moraleja

No hace falta decir que el riesgo asociado a la ausencia del dinero en efectivo es mayor en los países con un gran número de personas que no tienen acceso o tienen acceso limitado a los servicios bancarios.

En la India, donde 190 millones de personas no tienen cuentas bancarias a pesar de que el gobierno lleva décadas tratando de mejorar el acceso, las políticas destinadas a promover los pagos sin dinero en efectivo han causado dificultades significativas.

Por ejemplo, cuando se retiró de circulación el 86% del dinero en efectivo del país, decenas de miles de agricultores no pudieron comprar semillas para sus cultivos de la noche a la mañana. Y los trabajadores con salarios bajos tenían que elegir entre un día de trabajo y hacer cola en el banco para cambiar el dinero en efectivo que tenían.

Pero los riesgos de dejar de utilizar el dinero en efectivo son demasiado reales incluso en los países desarrollados con altos niveles de igualdad e inclusión financiera.

Considere el caso de Suecia.

Este país se utiliza a menudo como un buen ejemplo de los beneficios de una sociedad que no utiliza dinero en efectivo. Pero el gobierno ha tenido que intervenir recientemente para frenar las cosas, incluyendo la promulgación de una ley para obligar a los bancos a seguir ofreciendo servicios con dinero en efectivo, porque las personas vulnerables se estaban quedando atrás.

Del mismo modo, los habitantes de las zonas rurales, donde todavía predomina el dinero en efectivo, se veían obligados a recorrer 20 km o más, incluso en condiciones climáticas adversas, para llegar a un cajero automático o a una sucursal donde poder depositar su dinero.

Además del acceso y la inclusión, una sociedad que no utilice dinero en efectivo tiene otros riesgos graves.

El banco central de Suecia ha advertido que una sociedad que no utilice dinero en efectivo "probablemente provocará que el público en general deje de tener acceso al dinero emitido por el estado..." Esto pondría el poder en manos de actores privados y se correría el riesgo de una desestabilización del sistema financiero.

Lo más preocupante es que los pagos sin dinero en efectivo dependen de la tecnología. Y la tecnología funciona bien hasta que deja de hacerlo.

Como señala la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (Swedish Civil Contingencies Agency), si un desastre natural o provocado por el hombre causara un corte de electricidad o dañara la red de banda ancha del país, sería imposible realizar pagos sin dinero en efectivo y se paralizaría la economía.

El dinero en efectivo es la red de seguridad

La digitalización no se detiene. Durante los próximos años, la digitalización continuará creciendo a un ritmo rápido y hará que los pagos sin dinero en efectivo sean aún más comunes de lo que ya son.

Pero su ritmo sigue siendo muy superior al del abandono del dinero en efectivo, y no hay razón para creer que llegaremos a un punto en el que todo el mundo esté preparado para los pagos exclusivamente digitales. Y, en cualquier caso, en última instancia, el dinero en efectivo ofrece a las personas más opciones.

Les permite realizar transacciones de forma privada y les ofrece una opción alternativa cuando fallan otros métodos de pago..

Por tanto, aceptar pagos en efectivo (ya sean físicos o digitales) garantiza que los comerciantes puedan atender a un mercado lo más amplio posible, y que todo el mundo pueda seguir participando en el avance de la economía, independientemente de su situación, conocimientos técnicos o capacidad de acceso a la tecnología y al sistema financiero tradicional.

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